Algunos ayuntamientos se apresuran a poner en marcha la instalación y el encendido de la iluminación navideña, que vergüenza. ¿Por qué? Simplemente por respeto a las personas que se encuentran en el umbral de la pobreza. Para saber qué es esto del umbral de la pobreza, paso a describirlo: Umbral de pobreza absoluto: Se calcula mediante estimaciones sobre el coste de los alimentos necesarios para cubrir las necesidades energéticas de una persona, a lo que se añade el coste de otros productos no alimentarios que se consideran básicos. Umbral de pobreza relativo: Quedan por debajo del umbral de pobreza relativo aquellos que ganen menos de la mitad del ingreso medio de los ciudadanos de un país.
En nuestro país existen en la actualidad según he podido constatar nueve millones de personas en el umbral de la pobreza. Se estima que en los dos próximos años, a esta cantidad se le sumen dos millones más, once millones de personas que, como dato anecdótico, lo podemos comparar con la cantidad de personas que se abstuvieron en estas últimas elecciones generales; o sí lo preferís, con el número de votos que fue suficiente para hacer ganador a Rajoy; o también, casi los votos que necesita cualquier partido político en España, hoy día, según el número de electores y la actual ley electoral, para gobernar. Con esto quiero dejar clara la importancia y el crecimiento en este sector marginal en nuestra sociedad y ahora están sumidos en la desesperación. Seguro conocemos algún vecino, amigo y/o familiar e incluso alguno de nosotros en estas circunstancias.
Usando la inteligencia, aceptando la realidad sangrante y el buen hacer de las personas, no podemos pasar de le realidad en esta Navidad, ya que, esta fiesta cristiana no tiene como bandera estar a favor de la pobreza y sí del despilfarro.
Pidamos todos respetuosamente a las personas que dirigen los órganos públicos, responsables de gestionar las partidas económicas, que no sólo den preferencia a actuaciones populares y políticamente correctas. Que sean valientes y apuesten por ayudar a las personas que hoy en día no pueden tener lo necesario para subsistir, utilizando quizás políticas alternativas menos populares.
Si el ser humano está orgulloso de su inteligencia, demostrémoslo haciendo lo que debemos. Los pueblos no deben dar una mala imagen de sus ciudadanos.
Juan José Olivares Pérez
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